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El viaje de Cristóbal Colón, ¿pudo haber tenido un final fatal?

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¿Sabías que la historia y todo lo que conocemos hoy pudo haber ocurrido diferente gracias a los embates de la naturaleza?

Al iniciar el viaje más importante junto a La Niña, La Pinta y La Santa María, Cristóbal Colón no tenía el mínimo conocimiento que se aproximaba al lugar en donde se desarrollaba la temporada de huracanes. Su expedición, de haberse cruzado en el camino con alguno de ellos hubiese resultado muy diferente a como la conocemos hoy en día.

No estamos seguros si se trató de suerte pero principalmente y para que entres en contexto, cada año se desarrollan entre ocho y 10 huracanes o tormentas tropicales durante el tiempo en el cual viajó Colón.

huracanes

Es también importante destacar que las embarcaciones, para la época, no contaban con los materiales, refuerzos y tecnología con las que cuentan en la actualidad. Por eso resulta poco imaginable cómo soportarían aquellos barcos durante 1492.

¿Cuál fue la “salvación”?

La expedición no comenzó con buen pie porque tres días después de salir de Palos de la Frontera el mástil de La Pinta se rompió y para desesperación del almirante, hubo que prolongar casi un mes la estancia prevista en las islas Canarias para realizar las reparaciones correspondientes.

pinta niña santa maria

Durante los 133 días que duró su exploración, Cristóbal Colón disfrutó de un tiempo realmente increíble. Muchos son los datos que faltan o de los que no hay registro para dar con ciertas afirmaciones.

Aunque Colón estuvo describiendo en su diario algunos detalles del viaje, estos no concuerdan. Lo que si podemos asegurar es que de no haberse producido el retraso de reparaciones, la llegada “al nuevo mundo” se hubiera adelantado tres semanas, es decir en plana temporada de huracanes (21 de septiembre).

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¡Pero no se salvaron del todo! Realmente sí hubo tempestades a los pocos días de haber llegado el 12 de febrero, que duraron tres días aproximadamente. Tal fue la fuerza de estas que separaron a la Pinta y la Niña para siempre; la primera acabó en Galicia y en Lisboa, la segunda.

De haber naufragado gracias a un huracán estamos seguros de que en este momento todo sería completamente diferente.