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Actitudes en tu pareja que hacen tóxica tu relación

En las relaciones amorosas existen infinidades de maneras en las que se pueden demostrar amor pero también muchos tipos de violencia escondidos tras esas demostraciones “de afecto”. La naturalidad con que algunas personas llevan a cabo ciertos tratos puede pasar como un acto normal dentro de la relación.

Es posible que alguna vez hayas escuchado “El me trata así y en el fondo me quiere”. Un indicio alarmante de que definitivamente estas frente a una pareja tóxica, en la que se ha perdido el respeto y se ha instaurado la costumbre.

problemas de parejas

Actitudes que indican que tu relación es tóxica

Al momento de enfrentarse a una discusión escarba en el pasado para sacar argumentos, justificarse y culparte a ti por algo que hiciste hace mucho tiempo y que habían decidido superar.

Con respecto a esta actitud te aconsejamos que si no es capaz de perdonarte o no eres capaz de hacerlo, es mejor terminar la relación antes de que se vuelva realmente tóxica.

El chantaje y la manipulación son armas que definen esta segunda situación. Aquel hombre o mujer que afirma “Si sigues así no sé cómo voy a reaccionar, no sé qué vas a hacer” en forma de amenaza.

Nadie puede hacer que lleves a cabo una acción si no deseas hacerla. No está en tu obligación, en este caso lo mejor sería intentar conversar de manera “abierta” para no crear sentimientos de culpa en el futuro.

relacion_toxicaEn una relación tóxica existe un momento en el que uno de los dos empieza a sentirse mal por la situación en la que se encuentra. Si lo que escuchas es “Qué fastidio tú y tu depresión”… ¡Aléjate!

Tienes todo el derecho del mundo de llevar las cosas como tu mente y corazón lo deseen. Lo mejor es poder desahogarte y expresar libremente lo que piensas con tu pareja. Si crees que es imposible hacerlo, quizás es momento de dejarlo.

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Si eres de los que prefiere decir “nada” que explicar realmente lo que sucede, eres el protagonista de este cuarto punto. Pones a tu pareja en una incómoda situación al obligarlo (a) a interpretar o adivinar tus gestos y caras.

Esto aunque no lo creas es una manera de tortura y una forma sencilla de que alguien se canse ya que ¿quién es adivino? Para algo existe la comunicación, un factor que debe ser imprescindible en toda relación.